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Mié, May

Peladera y viajadera // Por: Fernando Luis Egaña

Opinion

El 2015 ha empezado con un agravamiento dramático de la escasez y la carestía para el conjunto de los venezolanos, al tiempo que Maduro y su entorno más próximo han salido de costoso viaje por lejanías asiáticas, en un periplo para pedir prestado, sobre todo a los chinos, ante la debacle de la economía venezolana, causada por la irresponsabilidad crasa y supina de los desgobernantes rojos.


La situación fue perfectamente representada en dos fotos que están circulando juntas en las redes sociales. En la primera, aparecen Maduro, familiares y ministros, posando risueños en la Gran Muralla china. En la segunda, aparece un desesperado bululú de amas de casa que intentan entrar en un mercado, pero son impedidas de hacerlo por un cordón de Guardias Nacionales.

Tal cual lo que pasa en Venezuela. Una nación sumida en una mega-crisis, haciendo colas interminables para comprar los alimentos básicos que se consiguen, y ni hablar de las medicinas y otros productos elementales, que ya son como artículos de lujo. Y un poder establecido, cada vez más concentrado en su desaforada corrupción y en su obsesión por mantenerse en el poder, así sea a costa de la destrucción masiva del país.

En algunas declaraciones de su costoso viaje, Maduro ha repetido que gracias a la “revolución”, Venezuela se ha convertido en una potencia... Y los venezolanos se preguntan: ¿en una potencia de qué? Porque de desarrollo y progreso no será.  El caos sin orilla en que se ha transmutado el país lo demuestra hasta la saciedad. Y de hecho, ello ha sido así por obra de la “revolución”, acaso uno de los peores males que ha padecido la patria en su compleja y accidentada historia.

Mientras Maduro y su entorno, disfrutan de sus viajes internacionales a cuerpo de rey, con comitivas gigantescas y con abultadas cuentas de gastos, la abrumadora mayoría de los venezolanos ya no sabe qué hacer para medio alimentar a sus familias, y no digamos que para curar sus dolencias y enfermedades, o para vestirlas, o para impedir que el hampa soberana no les caiga encima o los asesine. Parece una exageración, pero lamentablemente no lo es. Es una realidad. Y una que se agrava de forma acelerada.

La peladera es la característica avasallante de este comienzo del 2015. Y la respuesta del poder establecido, es la viajadera internacional para echar cuentos y pedir cacao. Venezuela no merece este desastre. Ningún país lo merece.