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Vie, Jul

Tías vemos… // Por: Simone Augello @Simone_Augello

Opinion

“Caras vemos, corazones no sabemos”… Bueno este viejo refrán popular lo podemos convertir en “tías vemos… sobrinos no sabemos” en alusión al terrible caso de los narco-sobrinos y su arresto en Haití con un alijo de drogas.


Digan lo que digan, los llamados narco-sobrinos se encuentran en los Estados Unidos capturados in fraganti realizando una negociación con estupefacientes.

Los sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, se metieron en tremendo paquete y se encuentran en  los Estados Unidos en medio de un juicio por narcotráfico.

¿Y ahora? A llorar para el valle. Pueden decir lo que se los ocurra en Miraflores, pueden desestimar las pruebas, pueden acusar a los gringos de una “guerra”, pueden hablar sobre un complot, lo cierto es que “se cayeron con los kilos” y no será fácil salir de ese atolladero judicial.

Desde hace mucho tiempo se ha mencionado los presuntos lazos del régimen con la mafia, pero todo era parte de una cadena de rumores muchos de ellos sin asidero de ningún tipo.

Pero los sucesos en Aruba en torno al “pollo” Carvajal, actual candidato del Psuv en Monagas,  y ahora con los sobrinos Flores en Haiti y República Dominicana dejan mucho para la imaginación de la sociedad nacional e internacional.

Puede ser que estos muchachos estaban metidos en este negocio sin el conocimiento de sus familiares presidenciales ¿es posible esto? Tal vez sea así.

No obstante primero el silencio dubitativo, y posteriormente la respuesta agresiva e insensata por parte de los voceros del régimen y de la familia Maduro-Flores pareciera no exculpar a los altos jerarcas de un régimen que luce cual bote achicando el agua.

El barco del madurismo se está hundiendo ante los diversos escándalos y ante la crisis económica y de escasez que se agudiza rápidamente.

¿Puede ser que los familiares y amigos de los Flores vieran el enriquecimiento de éstos sin preguntarse de dónde están sacando el dinero? Es menester recordar que en nuestras familias era notorio cuando alguien tenía más dinero de lo normal y siempre de los más adultos salía la pregunta “dónde usted sacó ese dinero”.

Por ejemplo estimado lector, usted ve que su hijo menor de edad empieza a gastar un dinero que usted o ningún otro pariente le obsequió ¿No se extrañará?, ¿no preguntará la precedencia de esos recursos que misteriosamente llegaron a las manos del joven?

La adquisición de bienes, el uso y usufructos de objetos caros e importados ¿no despertó la curiosidad de la tía o del tío?

Por otra parte, es muy curioso que los jóvenes Flores portasen documentos diplomáticos cuando ellos no son representantes del país y cuando la Constitución y las Leyes establecen muy claramente cuáles deben ser los casos para que algunos familiares del Presidente posean pasaporte de rango diplomático.

Lo cierto apreciado lector es que: tía vemos, pero sobrinos no sabemos.