Home Noticias Sucre Ingeniero cumanes Carlos Tomas Mata Noguera reconocido como científico del año por la NASA

Ingeniero cumanes Carlos Tomas Mata Noguera reconocido como científico del año por la NASA

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El ingeniero Carlos Tomás Mata, jefe técnico del Laboratorio Avanzado de Instrumentación Electrónica del Centro Espacial Kennedy, en Florida, considera ingresar a un entrenamiento que tal vez podría permitirle ser astronauta.

Carlos Tomás Mata es un ingeniero venezolano que hace diez años llegó a estudiar inglés a St. Petersburgo y hoy acaricia un sueño que tuvo desde niño: ser astronauta.

El jefe técnico del Laboratorio Avanzado de Instrumentación Electrónica del Centro Espacial Kennedy, en Florida, no se dio cuenta sino dos meses después de estar trabajando en la NASA de la dimensión del trabajo que ostentaba.

“Me gradué un sábado 16 y el domingo tomé un avión para empezar a trabajar el lunes. Pero mucho después fue que me di cuenta de que yo era parte nada más y nada menos que del programa espacial de Estados Unidos”, dijo en entrevista con EFE.

Era el año 2000. Mata concluía estudios de postgrado en control de potencias, electromagnetismo y escalas atmosféricas en la Universidad de Florida, cuando fue llamado desde el Centro Espacial Kennedy para aplicar a un cargo en el laboratorio que ahora dirige.

Dejó su currículum en una visita
“Unos meses antes había estado en el Centro de visita, y aproveché para preguntar cómo hacía para trabajar allí y dejar mis papeles. Para mi sorpresa, unas semanas más tarde me llamaron para hacerme la entrevista”, recuerda.

“Después me preguntaron cuándo tenía disponibilidad. Me necesitaban para diciembre, y justo en diciembre yo terminaba. Así que empaqué maletas todavía con el dolor de cabezas de la fiesta de graduación”, agregó.

No pensaba emigrar
Graduado en 1993 de Ingeniero Eléctrico en la Universidad Simón Bolvar, la más prestigiosa de las universidades científicas públicas venezolanas, Mata vino al oeste de Florida en 1995 a estudiar inglés y no a emigrar, pues su situación profesional en Caracas era estable, “me iba bien, no me podía quejar”, dice.

Pero durante su estadía, Venezuela cambió de gobierno y apenas iniciándose el mandato de Rafael Caldera comenzó una crisis bancaria -la más grave de la que Venezuela tenga memoria- que le hizo decidirse a estudiar una maestría y luego un doctorado.

No fue fácil. Pero Mata consiguió el cupo y ayudas económicas y comenzó sus estudios en la Universidad de Florida, de donde salió directamente al centro del programa espacial.

Cuatro años después y con 35 años de edad, dirige el laboratorio donde se inició.

Allí se hacen los diseños de sensores y otros instrumentos que las naves necesitan en la plataforma de lanzamiento. Pero, aunque parezca haber llegado a un sitio privilegiado para cualquier científico, Mata ha retomado una idea que tenía desde niño.

Astronauta
“Soñaba con ser astronauta, y esa es una ilusión que se me fue quitando en la medida en que crecí, pues entendí que estando en Venezuela sólo me traería frustraciones”, relata.

Sin embargo, en vista de las vueltas que la vida le dio, desde hace unos meses está considerando aplicar para un programa de entrenamiento de astronautas al que tiene muchas posibilidades de ser admitido.

“Me falta convencer a mi esposa, que no está fácil”, comenta. “Ella tiene la impresión de que la primera nave en que me monte va a explotar, piensa que las probabilidades de un accidente son muy altas”.

El ingeniero venezolano está casado con Ivón Mata, una puertorriqueña con la que ya tiene dos hijos, por los que ya no considera posible regresar a Venezuela.

Teme violencia e inseguridad venezolana
“La seguridad y la violencia me atemorizan. No quiero que mis hijos crezcan en un ambiente como el que hay en el país ahora y sabemos que cada día es peor”, dice, lamentando que algunos familiares y amigos aún no conocen a sus hijos.

Mata, sin embargo, tiene mucho que agradecerle a su país. Y por eso, lo que más le afecta del exilio es, como a muchos, la nostalgia.

Carlos Tomas Mata Noguera, “cumanes, nacido en Caracas”,  trasladado a la costa oriental venezolana a los ocho años, es hijo de un cirujano y una oftalmóloga que le estimularon el estudio.

“Vengo de la clase media, sí, aunque sabemos que en Venezuela los profesionales son una clase media baja, cada vez más baja”, dice.

Mata trabaja en un edificio del área industrial del Centro Espacial Kennedy, y desde su laboratorio “se pueden ver los espacios donde entrenaron por primera vez los astronautas que participaron del proyecto Apollo”, explica, y su explicación hace comprensible que trabajar en esa locación sea un sueño cultivado desde niño.

Como tantos que dejaron atrás sus tierras para lograr nuevas y más grandes metas, Mata extraña la espontaneidad de los suyos.

“Tengo una tía que es una típica oriental, graciosa y habladora como son los orientales (de Venezuela). Y me da pena, pero me da mucha risa, porque ella a todo el que se encuentra en la calle le dice que tiene un sobrino que trabaja en la NASA. No importa que no lo conozca, ella le cuenta”, finalizó.

 

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