Mercado de celulares se contrajo más de 40% en dos años

Economía

En pocos años el mercado nacional, siempre ávido de novedades, pasó de ser muy dinámico a deprimido. Compradores encuentran cuesta arriba reponer sus equipos, mientras las tiendas se ven entre la espada y la pared por las limitaciones cambiarias y el margen de ganancia. Ante la escasa oferta -dominada por marcas chinas de baja gama- y precios de equipos, se impone la reparación y la compra de teléfonos usados.

El mercado venezolano de celulares estuvo muy activo a partir de la apertura de las telecomunicaciones en el año 1999. Ocho años después, con el boom del consumo, en medio del aumento de los precios del petróleo, ocurrió un fenómeno, la gente cambiaba de aparato cada seis meses, cuando el promedio de reposición de equipos rondaba entre 12 y 18 meses.

En el país se comercializaban entonces unos 12 millones de celulares. Solo la estatal Movilnet llegó a vender al menos la mitad de los equipos ese año. Y esa cuota la mantuvo hasta 2013, cuando aportaba 50% de lo que se comercializaba, reducido ya a 6 millones de unidades, aunque la demanda -según importadores- oscilaba entre 8 y 10 millones. Movistar aportaba 35% de la cuota y Digitel el 15% restante.

Pero ese mercado ha perdido dinamismo y emite una señal cada vez más débil conforme el sector de las telecomunicaciones vio mermada la asignación de divisas por no estar entre los prioritarios. A ello se suman las consecuencias que dejó la ola de fiscalizaciones que se desató hace un par de años con el llamado Dakazo. Importadores calculan que este año las operadoras de telefonía móvil habrán podido colocar, con mucho esfuerzo, unas 3,5 millones de unidades, 41,6% menos que hace dos años.

Las operadoras de telefonía móvil e, incluso, algunos fabricantes como Huawei y operadoras como Movistar, disponían de centros de experiencia para que los usuarios conocieran de primera mano los equipos e interactuaran con ellos antes de tomar la decisión de compra.

Pero desde hace al menos tres años la oferta comenzó a caer no solo en los centros de servicio, agentes autorizados y canales de las operadoras sino también en el llamado mercado abierto, donde pasó a comercializarse desde hace un tiempo buena parte de los equipos, dada la limitación de las empresas de telefonía celular para surtir sus estantes.

Comerciantes podían acceder al Sicad para adquirir divisas para importar, pero según el encargado de una tienda -ya no de celulares, sino de accesorios y taller de reparación al mismo tiempo, ubicada en un centro empresarial caraqueño-, ahora, tras la caída del precio del petróleo, ni al Simadi han podido acceder. La opción que les quedaba era el mercado negro pero, al no poder reflejar los costos en el precio de los productos, decidieron dejar de vender teléfonos móviles.

“No era prioridad”, expresó al referirse a la imposibilidad de acceder a divisas del Sicad, al que alguna vez pudieron acudir, o Simadi para importar teléfonos. En la vitrina de la pequeña tienda de un centro de oficinas y comercios ubicado en la avenida Francisco de Miranda, en Caracas, mostraban el último móvil que tenían para la venta.

“Con los accesorios vamos por el mismo carril”, dijo el encargado, quien pidió no ser mencionado, tampoco a su negocio, para evitar represalias. “Sobrevivimos con esto, es lo que podemos traer. Ahí vamos, qué vamos a hacer”, manifestó.

La tienda en la que trabaja tiene una sucursal en un centro comercial del sureste caraqueño, que también se ha limitado a la venta de accesorios y a taller de reparación.

– De mal en peor –

La Ley de Costos y Precios Justos terminó de poner a estos negocios contra la pared. El vendedor relató que la situación empeoró hace dos años. En 2008 la tienda vendía por lo menos 100 equipos Blackberry por día. Era el boom del dispositivo fabricado por la entonces denominada Research in Motion. Recuerda que después vino el auge de ventas de los iPhone y de los equipos con sistema operativo Android, especialmente los fabricados por la coreana Samsung. “A pesar de los precios, que eran altos, muy altos, especialmente del teléfono de Apple, la gente los compraba”.

Aunque los precios de los dispositivos, incluso los de baja gama, equivalen a varios salarios mínimos, el vendedor asegura que hay demanda, sobre todo de equipos Samsung, algo de LG y Nokia. Pero, como en la mayoría de rubros, no hay oferta que la satisfaga, ni siquiera por parte de los fabricantes nacionales, incluyendo a las empresas mixtas Vtelca y Orinoquia, también afectadas por las dificultades para importar partes y piezas para ensamblar.

Últimamente las vidrieras de las tiendas de teléfonos móviles, también los centros de servicios y agentes autorizados de algunas operadoras, están surtidas de teléfonos básicos y smartphones de baja gama, con aplicaciones para redes sociales, pero baja capacidad de memoria o con cámaras de poca definición y cuyos precios rondan los 50.000 bolívares, de los que se venden, cuando mucho, 10 equipos por día, en promedio. En la medida en que los equipos se acercan a la gama media, con mejores características, sus precios se elevan hasta acercarse a los 100 mil bolívares.

Verónica Jiménez perdió su iPhone hace casi dos meses y desde entonces estuvo buscando un modelo que satisfaciera sus aspiraciones en cuanto a aplicaciones, Recorrió varias tiendas y se limitó en sus gastos para poder comprar un celular, ya no el de la marca, que tenía sino el que, además, se ajustara a su bolsillo y con sus utilidades, finalmente, se lo pudo comprar.

El teléfono que adquirió le costó Bs 60.000 y es de una marca china que no conocía. Este tipo de dispositivos está inundando el mercado y, de acuerdo con un analista consultado, estos resultan más económicos en dólares y ello permite que se pueda minimizar el impacto en el precio en moneda nacional, dada la fuerte subida del dólar en el mercado negro, especialmente este año. Observa que la calidad de los equipos de estas “nuevas marcas” es baja. En su fabricación se utilizan componentes de menor calidad y, además, carecen de controles de calidad rigurosos. De allí que su costo sea más bajo y puedan ser ofrecidos a precios menores.

En las tiendas online modelos de alta gama como el Galaxy S6 Edge o el iPhone 6 sobrepasan los 500.000 bolívares. Ni hablar del modelo 6S, cuyo precio oscila entre Bs 700.000 y 1.100.000. Modelos de alta gama como estos desaparecieron de los estantes de las operadoras, tanto que los lanzamientos que solían hacer los fabricantes, especialmente Samsung, conjuntamente con las empresas prestadoras de servicios de telefonía móvil no se han vuelto a dar.

La oferta se limita a dos o tres marcas conocidas como Huawei, AlcatelOneTouch y Sendtel. También es difícil ver celulares del tope de línea en las tiendas del mercado abierto, la mayoría de las cuales comercializa terminales liberados y en los últimos años han negociado directamente con distribuidores o han importado directamente. Pero la situación también se puso difícil para los mayoristas dada la escasez de divisas preferenciales. Algunos llegaron a acumular deudas cuantiosas con proveedores internacionales por la demora en la liquidación.

Otro caso es el de la reventa de terminales, especialmente los ofrecidos por Movilnet que son vendidos en tiendas online a precios que multiplican su valor original. Un vendedor de un agente autorizado de esta operadora comentó que muy poco se vende a través de este canal, pues la mayoría de la oferta sale a las denominadas jornadas de calle. “El mercado está muy deprimido y con precios inaccesibles”, comentó, haciendo la salvedad de que en el caso de la operadora estatal la situación es distinta en cuanto a precios, pero la oferta de equipos es baja.

– Desempolvar aparatos –

Hoy día, la situación ha llevado a muchos compradores a desempolvar sus teléfonos guardados o a repararlos. El dueño de una tienda ubicada en el City Market, centro comercial caraqueño conocido como la meca de la tecnología, señala que reparar un equipo sale más barato que comprarlo nuevo, aun con los altos precios de los repuestos o la dificultad para encontrarlos.

Como el encargado de una tienda ubicada en el sureste, este se vio obligado a vender solo accesorios, de los cuales se ven muy pocos en las vitrinas de su negocio. “Ya no es negocio”, comenta al resaltar que la reposición de mercancía se hace muy difícil en una economía inestable como la venezolana, donde cada dos días los proveedores ponen nuevos precios.

“Lo que hacemos es trabajar y nos hacen sentir como delincuentes”, expresó al advertir que una ganancia de 30% se queda corta cuando hay que incluir en ese monto condominio, servicios y nómina. “Con el aumento del salario mínimo no dan los números”, señaló.

En los últimos días el Comando Nacional de Precios Justos ha estado fiscalizando este tipo de establecimientos para asegurarse de que el precio máximo contemple una ganancia que no exceda 30%. Sin embargo, los precios de los equipos continúan inalcanzables para la mayoría de compradores.

El vendedor reconoce que, a pesar de la obligación de ajustarse a la normativa legal que establece un tope de ganancia de 30%, estos siguen siendo altos en relación con el ingreso de los usuarios. “Un equipo que valga la pena cuesta al menos B. 60.000?, comentó convencido de que repararlo, incluso comprarlo usado, resulta mejor opción. En ventaja estará quien viaje y puede satisfacer su gusto, aun comprándolo con divisas. El Estímulo. (deInmediato)