Bisnieto de uno de los náufragos del Titanic oficia misa en Lecheria desde hace 25 años

Especial

Oriundo de La Habana y  bisnieto del acaudalado austuriano Servando Ovies, uno de los náufragos desaparecidos con el hundimiento del trasatlántico británico Titanic,  frente a las costas de Terranova, en 1912, Enrique Ovies González,  quien se hizo sacerdote en Venezuela, tras enviudar en  1974 y retomar su vida religiosa, hace 25 años,  se ufana en expresar entre sus logros el haber oficiado  la misa por un cuarto de siglo, en el mismo templo que ayudó a construir con la feligresía católica de Colinas del Neverí, en Lecheria.

“Monseñor Constantino Maradei, fue uno de mis grandes apoyos espirituales,  cuando  en medio de azarosos momentos, tras la muerte trágica de mi esposa, Rosa María, me refugié en la oración y  en la fe. Ese recordado obispo de nuestra diocésis   fue quien me ordenó sacerdote, el 9 de Diciembre, en 1989. Estoy por cumplir a los 71 años,  mis bodas de plata sacerdotales. Eso es algo que me regocija mucho, porque mi parroquia – afirma, con mucha gratitud  - es una de las que más ha crecido en la fe en Cristo y también  la que se distingue por su gran solidaridad religiosa y espiritual,  en provecho de toda la comunidad local”.

El momento de sus 25 años sacerdotales  será propicio para compartir con los fieles y con la comunidad en general.  “Lo que estamos organizando es algo sencillo y modesto. En estos difíciles tiempos, debemos abstenernos de todo lo que signifique lujo y vanidad”, advierte , con la humildad que lo caracteriza. Habrá una misa de acción de gracia, comuniones y algunos reconocimientos. "En la práctica, tendremos un reencuentro  con nuestra gente, en un ámbito de familiaridad y confraternidad”. La Diocésis de Barcelona y los sacerdotes y cofradías locales, se harán presente, en representación de la jerarquía católica regional.  Lo que se recaude será para donar alimentos a la Casa Hogar San José (Barcelona) y a la Casa Don Bosco (Puerto La Cruz)

Ovies llegó a Venezuela, desde España,  en vísperas de la Navidad de 1961. Sus estudios de filosofía en conventos  carmelitanos de Segovia  y Avila,  se vieron forzosamente  interrumpidos por problemas  de salud.  Familiares residentes en Caracas lo acogieron  con beneplácito  y hasta le consiguieron trabajo, en una de las empresas del grupo empresarial Boulton,  con larga tradición comercial en el país.   “Trabajé con Boulton Bross, empresa distribuidora de alimentos y de mercancía en general,  por 25 años,  en la división  comercial de Oriente, en  Puerto La Cruz y en la isla de Margarita”, afirma,  al recordar que en esas actividades tuvo mucha participación en los comienzos de la Zona Franca, antecesora del Puerto Libre.

Casó con Rosa María, joven hija de un matrimonio servio  croata,  nativa de Puerto La  Cruz.  Con ella tuvo sus tres únicos hijos.  Un desafortunado accidente vial,  lo dejó sin su esposa, el 23 de julio de 1974, cuando residían en Porlamar.  Habían contraído nupcias, en  Puerto La Cruz, seis años antes. Eso  lo dejó espiritualmente muy abatido, cuando sus dos hijos, una hembra y un varón, estaban en muy corta edad.

“En Boulton Bross gozaba del aprecio de directivos y compañeros de trabajo.  Tenía una posición gerencial.  Manejaba el área contable. Eso lo recuerdo  con mucho orgullo y beneplácito,  porque  mis compañeros de trabajo  fueron de un gran soporte espiritual para mí  en aquellos momentos del fallecimiento de mi esposa. Ese fue un golpe demasiado fuerte  y a esta desgracia se unieron, después,  la muerte de mis hermanos Servando, Eva y mi gemelo  Eugenio, en Cuba.  Desde entonces, me refugié en la fe, en mi vocación religiosa”.

Tras el fallecimiento de sus padres, el  ingeniero civil  Servando Ovies y  de su madre,  María Josefa González y  González, de ascendencia española,  logró autorización oficial para regresar a Cuba, tras 30 años de ausencia. Para entonces, ya eran pocos los parientes que por lado paterno y materno, le quedaban en La Habana . Decidió no volver. De  hecho , ahora es venezolano por nacionalización.

Dispensa del Santo Padre Juan Pablo II
Una dispensa de  Juan Pablo II,  le permitió a Enrique Ovies González , retomar sus estudios sacerdotales. Tal prerrogativa se otorga, en el catolicismo,  a los viudos, aun cuando sean padres, como es su caso.“Terminé la teología,  con cursos a distancia, fuera del seminario. Estuve alternando estudios y trabajo, por nueve años, entre 1980 y 1989”.


El bisabuelo del Titanic era comerciante en cristalería y otros géneros

-Servando es un nombre que se repite, con frecuencia, en varias generaciones de su familia.  Se puede saber la causa ?
-Eso es de muy antigua data. Viene de mis antepasados españoles, de Asturia. Uno de mis  bisabuelos, Servando Ovies, negociante acaudalado de cristalería de plata y telas de casimir, entre  otros productos, figura entre los náufragos desaparecidos  en la tragedia del Titanic, en 1916. El  era muy joven,  apenas  había cumplido los 30 años y viajaba, por negocios a  Nueva York, en ese famoso trasatlántico, para la época el más grande construido en la Gran Bretaña.

-Dónde se ubica ahora, tu familia, si ya como ha dicho usted no tiene parientes cercanos en La Habana, ni en otra parte de Cuba ?
“Mi familia cubana anda ahora por el mundo, dispersa en Estados Unidos,  España y Venezuela, entre otros países”, rememora  Enrique Ovies, al recordar que nació en La Habana –un poco antes del amanecer – el 29 de marzo de 1943, cuando Europa estaba sometida a los grandes bombardeo  aliados contra los nazi.

Por: EVARISTO MARIN. Fotos Evaristo Marín

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