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Con “Corazón Adentro” niños hacen títeres en Chuparín Arriba

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Desde muy temprano los infantes tocan la puerta de la casa de Edyacilde Rojas, la instructora de la Fundación La Rana Mengana

una casa de Chuparín Arriba, populoso sector de Puerto La Cruz, un grupo de 33 niños aprenden teatro de títeres en talleres que dicta la Fundación La Rana Mengana, con apoyo del Instituto de Artes Escénicas y Musicales (IAEM), del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC).

Desde muy temprano los niños tocan la puerta de la casa de Edyacilde Rojas, instructora del taller y coordinadora de asuntos comunitarios de esa fundación, lentamente se van incorporando a las labores de recortado de telas, costura, diseño de muñecos y pintura, para crear personajes e historias a las que dan vida en un improvisado teatrito.

Es un taller vacacional que se dirige a niños que muchas veces están en las calles, “he visto que estos niños necesitan de estas actividades, hay casos en que niñas de 12 y 13 han salido embarazadas, otros pierden mucho tiempo, eso preocupa, por eso he abierto un espacio en la casa, para que aprendan a hacer arte con los títeres”.

La labor va desde la creación de sus personajes y finalizará con la presentación de un espectáculo montado por los propios participantes, a los padres de cada infante y la comunidad. La Rana Mengana ha logrado tomar la calle, con funciones de cine, gracias a un convenio con la Cinemateca Nacional, “eran más niños, pero el espacio es pequeño”.

Los materiales que emplean en el taller lo coloca la fundación, esa organización se mantiene gracias al convenio de cooperación con el IAEM, en el marco de Cultura Corazón Adentro Misión Socialista. Rojas cuida con celo los pinceles, las tijeras y todo el material que utiliza para que rinda y pueda ser utilizado por todos con la misma oportunidad, ya que el curso es gratuito, para ello enseña a los niños el ahorro y el cuido de cada instrumento, “están muy emocionados, cuando salen de aquí, ensayan en otras casas, todos quieren adelantar sus muñecos”.

Los niños aprenden a contar historias, con una ilusión mezclada con la inocencia infantil, se paran detrás del teatrito y ensayan sus muñecos, la trama de cada presentación son temas muy comunes, propios de la realidad que viven, la cotidianidad de un niño buscando a su hermano, o de un chico que quiere que le acompañen a la playa, de princesas y otras de la imaginación infantil, interactúan con los que toca fungir de espectadores, que también forman parte, del improvisado ensayo, que termina siendo un espectáculo de risas entre ellos.

Organización comunitaria
La intención de que se logre un consejo comunal, en el sector se ha visto frustrada por diferencias políticas, según Rojas, sin embargo avanza la idea de instalar el comité de cultura, y la integración de los infantes con los padres en esa actividad, ha permitido que se abra un espacio para la discusión y que estas experiencias se multipliquen.

“Estoy convencida que podemos rescatar nuestros sectores populares, aquí hay niños que han demostrado muchísima creatividad, están enamorados de este proyecto, la idea es que puedan ser sensibilizados en el desarrollo cultural”, explica la instructora, con fe en que los mismos habitantes de un sector, pueden impulsar su propio desarrollo social.

Sustentable
La mujer se enfrenta a un dilema, la labor cultural que impulsa tiene como objetivo convertirse en actividad sustentable, el hecho que esté haciendo un trabajo, que la confronta con realidades económicas, le da fuerzas y le ayuda a ser creativa para consolidar el reto.

“Yo he hablado con los niños, en esta área y en ninguna es fácil, yo le explico a los niños que de esto se puede vivir, pero en principio hay una ilusión y hacer arte te permite alimentar otras necesidades del espíritu y forjar por ejemplo la responsabilidad, la disciplina y fomentar una actitud que les haga profesionales, tanto con esto, como en otros sitios”. Su trabajo no lo piensa detener y con lo poco que empezaron, han logrado que se multipliquen iniciativas.

Comienzos
“Desde la labor voluntaria con el Frente Francisco de Miranda, en el 2003 y combinado con ser auxiliar de preescolar, surgió la idea de hacer una fundación para trabajar con los niños en los sectores menos pudientes, nuestra acción es en la parte alta y zona rural de Puerto La Cruz, hacemos teatro de manera profesional y también hacemos exhibiciones de cine en la calle”, comenta la luchadora social.

Edyacilde opina que el trabajo cultural es muy duro, piensa que hay personas que se han involucrado, pero hacer del voluntariado una disciplina no resulta sencillo, “hay quienes apoyan al principio, pero luego algunos decaen por razones económicas, muchas madres tienen que llevar sustento a sus casas”, sin embargo su proyecto es convertir a los niños en verdaderos artistas, ya ha seleccionado a varios de ellos para que participen en presentaciones profesionales de las artes escénicas.

 

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