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Jue, Jun

Ofitas venezolanos // Por: José Dionisio Solórzano @jdsolorzano

Opinion

Los Ofitas eran una de las tantas ramificaciones de los gnósticos que veneraban a las serpientes, porque según sus concepciones y creencias basadas en la “Creación” y en el “Jardín del Edén”, éste animal logró vencer a Dios.

En las celebraciones litúrgicas de esta secta se glorificaba al animal y se ataca a la imagen de Jesús de Nazaret. Como toda religión falsa, los ofitas cayeron en el olvido y fueron derrotados por el avance arrollador de la fe verdadera, es decir, por la cristiandad.

Hoy a casi 2000 años de la existencia de esta tendencia dentro de las variopintas expresiones gnósticas, podemos decir que han emergido una nueva clase de ofitas, unos que se hacen llamar socialistas.

Así como los ofitas del siglo I y II se arrodillaban y ensalzaban a la serpiente al aseverar que Dios había perdido ante el animal, de esa misma forma, prácticamente blasfema, hoy quienes defienden al socialismo glorifican la escasez, el caos y la miseria porque según creen este es el camino para vencer la voluntad de progreso y prosperidad que habita en el ser humano.

Para el neo-ofita devenido en político es preferible la escasez, el hambre del pueblo, la anarquía generalizada y profundizada ante la libertad del pueblo, que la real libre determinación de los ciudadanos para elegir su propio bienestar.

Para el neo-ofita,  encabezado por Maduro, es mejor la destrucción de la economía, el aniquilamiento social del pueblo, ante ceder frente a las presiones de una colectividad quiere cambio.

Cual sacerdotes ofitas se aparecen delante de la nación hombres como Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, quienes en vez de venerar a Dios prefieren hacerle culto a la serpiente. Ellos a través de sus prácticas políticas y económicas han condenado a la nación a padecer la crisis más aguda que se haya vivido en este país.

La negación del bien y de la verdad es una constante tanto en los ofitas originarios como entre los nuevos paladines de las creencias falsas y erráticas. Para los monjes ofitas actuales la construcción de la “deidad” del Parlamento Comunal es simplemente una vía para escapar ante la realidad irrefutable de la existencia de una nueva Asamblea Nacional.

Así como ayer los ofitas fueron derrotados por el crecimiento de la cristiandad, de esa misma forma los neo-ofitas revolucionarios caerán ante el paso indetenible del cambio.

Pero, ¿cómo evitar que las creencias falsas prosigan y prosperen? ¿Cómo detener el nacimiento de rumores atemorizantes entre la sociedad? Será solo mediante la tarea misionera de quienes hoy están llamados a ser las voces de la Unidad y del Cambio lo que evitarán la propagación de creencias insanas.

La nueva Asamblea Nacional, integrada mayoritariamente por las fuerzas del cambio, tiene el deber fundamental de promover acciones que paralicen el crecimiento del mal y que enrumben a la nación hacia mejores caminos que recorrer.

Siempre en la historia de la humanidad encontraremos a personas que opten por el mal, así hemos visto que han surgido pensamientos atroces como el nazismo alemán y el comunismo internacional. Hoy los venezolanos tienen y deben que derrotar una de estas increencias, uno de estos ídolos falsos, el “socialismo del siglo XXI”.