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Araya, Península de colores fascinantes

Este es un destino con pocos atractivos pero con un toque mágico difícil de describir. La Península de Araya, en el estado Sucre, esta al otro lado del mar, frente a Cumana. Se puede llegar por mar (en peñeros muy pintorescos que salen al lado del puerto de Cumana); en ferry desde el mismo terminal, o por tierra.

Desde la carretera se divisan Margarita, Coche y Cubagua. Es un trayecto mixto, con una parte plena de vegetación y plantaciones de frutas y la otra es áspera, con cactus, curies y chivos. De pronto en medio de la nada, el sol lo invade todo y el cementerio contribuye al silencio absoluto en el que solo se percibe la brisa soplando.

La playa de Araya tiene un encanto especial, que vale la pena disfrutar. Al lado esta la Fortaleza de Santiago de León de los Caballeros, construida entre 1622 y 1665, para proteger las salinas, en un recorrido se ven la muralla, los cañones y los pasadizos a los calabozos. A pocos kilómetros esta Manicuare, y allí la casa del poeta Cruz Salazar Acosta, quien antes de morir prometió traer agua para aplacar la sequía que agrietaba su tierra. Y así se cumplió, pues fue enterrado en medio de un aguacero.

Es este paseo por Araya hay que visitar las Salinas. Las montañas del mineral brillan y emiten una gama de colores fascinantes. El paisaje de la laguna madre es único, se pueden bañar y no hay peligro porque nadie se hunde. Se dice que la sustancia que da color a la laguna asegura un bronceado envidiable.

Las opciones y los precios de las posadas que están en la Península varían: con ventilados, con aire acondicionado, con todas las comidas incluidas, con desayuno y cena. En fin, hay para todos los gustos.

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