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Lun, Jun

Alberto Nisman y Rodolfo González // Por: Antonio Barreto Sira @BarretoSira

Opinion

Candelariazos - Fue sorpresiva la noticia del presunto suicidio de Rodolfo González en los calabozos del Servicio Bolivariano  de Inteligencia  Nacional (Sebin). El sexagenario, aviador civil retirado, fue junto con tanto más acusado de ser parte de uno de los tan sonados golpes de Estado que por lo menos dos veces a la semana denuncia el Presidente de la República.

Triste por demás, así como todas las  muertes de aquellos que no merecen irse de este mundo.

La información corrió rápidamente por las redes sociales y posteriormente los medios tradicionales se hicieron eco de aquel suceso.

Escuchar los familiares de Rodolfo González parte el alma, destruye el corazón. El supuesto suicidio suele ser atribuido a la información que el aviador iba a ser trasladado a la cárcel de Yare.

Se ha comentado mucho sobre el caso, las autoridades han indicado que no había orden de traslado del prisionero, no obstante muy pocos le creen a un régimen que día más desacreditado.

Ahora se viene diciendo que Rodolfo González le había dicho a sus compañeros presos políticos del Sebin que él iba a realizar algo para evitar que los trasladasen a las cárceles comunes.

Lo cierto es que muchas voces están pidiendo una investigación abierta, transparente y a cargo de una comisión internacional, realmente imparcial.

Hemos discutido la posibilidad que un grupo de parlamentarios tanto del Gobierno como de la Mesa de la Unidad Democrática iniciemos una investigación multifactorial para llegar hasta el último recodo de información sobre los hechos que circundan alrededor de la muerte de este preso político.

La suspicacia en torno de la desaparición física de Rodolfo González se acrecienta ante la muerte de otros disidentes del régimen, en extrañas circunstancias, como los casos de estudiantes Yamir Tovar y Luis Fabián.

También es sumamente preocupante que los venezolanos estemos frente a un Alberto Nisman venezolano. Recordemos que en Argentina se vive el escándalo del peculiar suicidio de un fiscal, quien por demás llevaba una investigación que perjudicaba e involucraba en actos írritos a la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

La extraña muerte de Nisman posee muchas similitudes con la de Rodolfo González. Por lo cual responsablemente tenemos que exigir un trabajo de investigación que esté libre de posibles presiones políticas.

Los oficialistas que llevan años haciendo alusión al caso de Fabricio Ojeda, parece que ahora, bajo su gobierno, poseen un episodio similar. ¿Y ahora qué dirán?

Mientras siguen las dudas sobre este episodio peculiar, los familiares lloran la muerte de este venezolano que estuvo los últimos días de su vida encarcelado por el solo delito de pensar diferente a un Gobierno que no tolera el disenso y la crítica.

Rodolfo González fue uno de los presos políticos que han sido víctimas de la intolerancia sin medidas que caracteriza al sistema madurista.

¡Qué Dios se ampare de su alma y le dé el descanso eterno!