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Mar, May

El "canciller" Samper // Por: Fernando Luis Egaña

Opinion

El desgobierno de Maduro tiene dos cancilleres. Uno oficial y otro oficioso. Uno tiene su sede en la Casa Amarilla y el otro en la secretaría general de Unasur. La canciller formal es Delcy Rodríguez pero el canciller material es Ernesto Samper Pizano. Y esto lo digo, porque si la misión principal de un canciller de la hegemonía roja es proyectar su fachada democrática, entonces Samper se está convirtiendo en un canciller muy esforzado al servicio de la "revolución bolivarista".

En realidad, no hay novedad al respecto. El ex-presidente colombiano bregó ese cargo para eso. Y ese cargo le fue concedido para eso. Su tarea principal es defender a Maduro en la escena latinoamericana y dónde se pueda. Y lo hace sin demasiados tapujos y sin demasiados escrúpulos. A su llegada a Unasur era un tanto más disimulado, pero ya no. Y claro, sus habilidades políticas lo hacen moverse con eficacia en función de su tarea.

Samper no pierde tiempo para resonar los argumentos de Miraflores, así sea con algunos aliños cachacos. Si Fidel y Maduro desengavetan el expediente del golpe-del-imperialismo-y-la-oposición-apátrida, Samper declara de inmediato que Unasur estará vigilante ante cualquier intento de desestabilizar la democracia venezolana.

Si Maduro le cae encima a importantes voceros de la oposición democrática, amenazándolos, vituperándolos, persiguiéndolos, enjuiciándolos y encarcelándolos, entonces Samper aplaude la voluntad de diálogo que él percibe en el poder venezolano... El vocero de Unasur está tan en la jugada de la hegemonía roja, que acaba de tener la “cortesía” de informar a los venezolanos sobre la fecha de las elecciones parlamentaria.

En fin,  Samper es un auténtico sofista que ha consagrado a Unasur como una agencia de relaciones públicas del desgobierno de Maduro.  Lástima por Unasur, que dentro de todas sus limitaciones y condicionamientos, podría ser un organismo que en verdad defendiera la legitimidad democrática, tanto de origen comom, sobre todo, de desempeño. En la actualidad eso no es posible.

Y que no se hagan ilusiones al respecto. Mientras Samper este allí, y mientras el fisco venezolano pague las cuentas, las cosas en Unasur seguirán como van, o peor. Y en cuanto al “canciller” Samper, no hay lástima que valga. Ya lo dijo el Libertador, el talento sin probidad es un azote.

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