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Jue, May

Las colas… para votar // Por: Simone Augello @Simone_Augello

Opinion

Tendremos que soportar las interminables colas. Tendremos que aguantar el sol más inclemente, deberemos sobreponernos al hambre y la sed.

Sí, les estoy hablando que debemos hacer las colas, esas largas e interminables. Esas que nos molestan tanto y que rechazamos.

Sí hagamos la cola, con paciencia, con esperanza, con determinación,  es necesario hacerla y terminarla.

No estoy justificando el caos económico que se ha generado gracias a la pésima visión de quienes poseen el Gobierno en Venezuela, por el contrario estoy planteando una solución.

Todos los venezolanos que queremos un cambio en el país, que anhelamos más democracia, pluralidad y libertad tenemos que hacer esa cola, aunque nos parezca muy larga y agotadora.

Tenemos que hacer colas. Sufrir lo que tengamos que sufrir, pero en las elecciones parlamentarias todos los venezolanos tenemos que salir a la calle a expresar nuestro rechazo al modelo económico y político que ha propuesto el madurismo y que ha fracasado.

Esa cola yo la haré con una sonrisa en el rostro. Haré mi cola para votar y así botar del poder a aquellos que se han empeñado en arruinar al país y con él a todos los venezolanos.

Usted que no consigue comida, medicinas, que no encuentra repuestos tiene que hacer la cola y no para conseguir el caucho que le hace falta, o para comprar dos pollos regulados, sino para rescatar la Venezuela que teníamos y que se perdió en manos de unos negligentes que nos sumergieron en el abismo.

Este pueblo tiene hambre, y no solo corporal, sino un apetito de libertad y de tranquilidad. El venezolano tiene hambre de cambio y la satisfacerá en la medida que salga a votar para emprender la salida  a la crisis a través de una mayoría sólida en la Asamblea Nacional.

Quienes están en el Gobierno se sienten acorralados. Ellos saben que perdieron la calle y el pueblo, sus actos son cada vez más pírricos, la gente no aguanta la situación país.

Amor con hambre no dura, y eso es lo que está pasando. La crisis se agudiza y no es por culpa de Obama, del Imperio, de España o de Colombia, no es por las acciones de la oposición o de Álvaro Uribe, y menos por el invento de la Guerra Económica, sino por la práctica errada de mecanismos económicos que hundieron el aparato productivo nacional por completo.

Usted no le alcanza el sueldo por culpa del Maduro, usted no consigue comida por culpa de Maduro, usted no se toma sus medicinas por culpa de Maduro, y tiene el carro dañado y estacionado por falta de repuestos por culpa de Maduro.

Aquí no hay más culpable que el Gobierno y por eso todos debemos hacer la cola para darles una lección democrática y cívica en las próximas parlamentarias.