La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una persona por cada 100 mil habitantes sufre una “enfermedad rara”, es decir, una patología de muy baja prevalencia en la población. Estas también son conocidas como enfermedades huérfanas por ser muy poco conocidas por el público e incluso por los especialistas médicos, lo cual implica bajo niveles de investigación y desarrollo de tratamientos.

Fatiga al caminar, disminución de la fuerza muscular, adormecimiento de la cara o alguna zona del cuerpo y pérdida de la visión son algunas de las señales que puede manifestar un paciente con esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa que afecta al sistema nervioso central.  Aunque se desconoce su causa, esta condición de salud aparece por una inflamación del tejido nervioso que daña la mielina -una cubierta grasosa compuesta por lípidos y proteínas que rodea los nervios- encargada de transmitir rápida y eficazmente los impulsos nerviosos del cerebro al resto del cuerpo.

Ya sea porque son producidos bajo condiciones insalubres, contienen ingredientes peligrosos, carecen de sustancias claves, ya cumplieron su vida útil o porque son presentados con un etiquetado inadecuado, los medicamentos ilícitos pueden acarrear problemas de salud graves al consumirlos. Dado que todos o la mayoría tienen alterada su composición, no cumplen con la función final y el paciente no encuentra el alivio para su condición.

Más artículos...